viernes, 20 de mayo de 2011

San Ignacio de Loyola

El sábado pasado fuimos a la Residencia San Ignacio de Loyola. Al entrar en la residencia nos atendieron muy bien, aunque al principio tuve algún problema ya que había algún responsables de la residencia no estaba de acuerdo con la grabación.

Cuando entramos alii, me ''asuste un poco'' al ver el estado tan malo físico y psicológico de los residentes, y pensé que no serian capaces de decirme nada.

Al principio empecé a hablar con Doña Pepita, que tenía problemas de sordera, me explico muchas cosas, pero no me dejo grabarla. Después fui presentándome las demás residentes, i les explique que tenía que hacer un trabajo para el colegio, algunas me entendieron i otras no…

Entreviste a la señora Catalina, Montserrat, Rosario del Caño…y entre otras. Todas me dejaron grabarlas, estaban encantadas, y la verdad es que participaron mucho, y respondieron a la mayoría de las preguntas que les hice.

Les pregunte por ejemplo que era lo que más les gustaba de la residencia, si estaban a gusto, si les gustaba la comida, como era las cuidadoras, cuánto tiempo llevaban allí... y si tenía confianza como con Doña Rosario, le pregunte un poco sobre su vida personal como su familia i porque había ido a la Residencia, cuál era su problema.

Después de todas las preguntas, de grabar a los residentes, y algunos planos específicos y generales, me fui muy satisfecha.

Fui a la residencia con la mentalidad de encontrar cosas, malas, tristes, quizás hasta un poco de dejadez entre paciente y cuidador, pero quede muy sorprendida, todo les parecía estupendo, la comida era muy buena, las cuidadoras les hacían juegos, gimnasia, bailes y les hacían talleres de pulseras, jugaban al bingo y el domino. Era un lugar muy agradable y todas estaban contentas de estar allí, por el gran servicio que les ofrecían.

1 comentario:

  1. La idea nos parece muy interesante y un tema muy bonito a tratar. Nos alegramos de que al final pudieseis ir a grabar a la residencia. Realmente es un tema difícil a tratar porque para que el documental salga bien, se tiene que primero conocer a la gente a la que se va a grabar y te la has de ganar. En vuestro caso, hacer que las abuelas te cojan confianza, porque sino, no se consigue que saquen lo mejor de ellas mismas, no se llega al sentimiento, muchas veces no se consigue que expliquen cosas de su vida personal ni ellas mismas se atreven por miedo o inseguridad de que las estén gravando unos desconocidos. También es cierto, que como bien explicáis en el blog, uno va con una idea cuando va a grabar, y muchas veces, a medida de que evoluciona el documental va tomando otra forma distinta, que por ejemplo quieres enfocar el documental con sentimiento de tristeza, y al final acaba tomando forma de un documental optimista y alegre.

    Carla y Paula

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